El pan necesita mantequilla. La sal necesita pimienta. Una buena falda necesita buen papel de carnicero. Aquí les va un secreto: este papel sin cera, diseñado a medida y que conseguimos con mucha obsesión, es tan esencial para nuestra falda como el propio ahumador. Cuando la carne termina de ahumarse, la envolvemos en el papel y la volvemos a meter. Así se conserva la corteza y la humedad de la carne. Luego la servimos en bandejas forradas con papel, porque ¿de qué otra manera se puede comer? ¿De platos?
Rollo de 100 pies, 17,25" de ancho con impresión de diseño personalizado de Franklin Barbecue.